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Ábrete a nuevas experiencias

  • Foto del escritor: beatboothcat
    beatboothcat
  • 31 mar 2020
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 29 may 2020

JUDIT BUDÓ


En un grupo de amigos siempre existe ese adicto a la lista de Spotify Top 50 España. En el lado opuesto, también está ese que constantemente te está recomendando nueva música. Yo, sinceramente, soy el segundo tipo de amiga.


Esto no quiere decir que una persona tenga más buen gusto que la otra, o que su elección sea particularmente mala, solo significa que no han elegido pensar demasiado en la música que está escuchando, solo se ha dejado llevar.


Estas elecciones musicales carecen de la originalidad e intención del oyente. La música, como cualquier otra forma de arte, no debe ser alimentada ni suministrada por algoritmos, aunque ya sabemos que estos funcionan con coincidencias en tu búsqueda, debería ser consumida por elección.

La situación es irónica, ya que la tecnología nos ha proporcionado la capacidad de consumir contenidos más variados que nunca en la historia. ¿Por qué no utilizar esta oportunidad de elección? Escuchar nuevos tipos y géneros de música puede llevar a ver nuevas formas, rutas y perspectivas de vida. La música tiene un poder inexplicable en nosotros. Personalmente, yo no siento lo mismo cuando escucho a Mac Demarco en mi habitación que cuando enciendo la radio en el coche y escucho en bucle el Top 40 de España. Son experiencias muy diferentes.

Cuando los temas son forzados a través de un algoritmo, sistemáticamente se te niega el espíritu descubridor, ese que te hace chafardear por la web y escuchar canción tras canción para encontrar esa o ese artista te mueve algo por dentro. Esto pasaba antes en las tiendas de discos, cuando los artistas sacaban álbumes con carátulas pensadas al milímetro para sumergir a los clientes en el mundo que el artista había construido. Porque los álbumes se preparan y se montan intencionalmente: cada canción se coloca en un orden específico, a veces para crear una historia, otras para transmitir un estado de ánimo. No estoy diciendo que no puedas escuchar canciones al azar, pero muchas veces te pierdes detalles cuando no escuchas un álbum entero.

Mucha música se lanza a través de singles, mostrando las canciones más “pulidas” de un artista para un próximo álbum. Esto se hace debido al alcance del streaming digital, que ofrece comodidad para los oyentes: te dan un teaser de lo que está por venir, así te hacer la idea de la música de ese artista. Los singles son mucho más fáciles de consumir, se pueden escuchar en cualquier momento, desde la pausa entre clases a la espera de tu pedido en un restaurante de comida rápida. Son más accesibles y consumibles, y estos pueden ser éxitos o fracasos (bops o flops).

Las redes sociales permiten que la música popular eclipse otros lanzamientos mediante el uso de tags. Los tags se pueden describir como un efecto burbuja hace que solo los temas musicales populares se distribuyan y se anuncien por su popularidad. Eso significa que la música más popular puede ser escuchada mucho más.

Por último, escuchar música de las listas de éxitos arruina la integridad de la música como obra de arte. El punto de la popularidad es perseguir y crear tendencias. Consumir únicamente este tipo de música te excluye de la expresión personal y la autorrealización. La música y el arte llevan en nuestra sociedad un gran recorrido, son derivados del pasado, pero debemos tener el propósito y la voluntad de escuchar nuevas canciones, nuevos artistas, y así tratar de entender nuestra propia definición de buena música.


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